El honor es como la juventud: una vez perdido no se recupera.A veces no me reconozco siquiera en el espejo. ¿Y ese tipo de largos cabellos desordenados, barba de días y cejas tupidas quien es? ¿Soy yo realmente? Mover la mano y hacer gestos de nada me sirve. ¿Realmente soy yo? Parece una parodia de las crisis de identidad que sufren los superhéroes. ¿No soy lo suficientemente fuerte como creí?
Porque todo cambia. A veces uno se vuelve más ácido y difícil de comprender. El buen humor casi se me escapa y la sonrisa en ocasiones no baila. ¿Será? ¿Quién o qué será? ¡No me reconozco! ¿Es que el fin del mundo ya se acerca? Es lo más lógico, al parecer. ¡Porque he dicho mil veces que ni Dios me va a cambiar! (Aunque dudo que Él lo haya intentado apenas) Entonces, ¿qué es este sabor amargo en mi boca? Las ideas locas que revolotean en mi cabeza están apagadas, sin ganas. ¿Rutina? No creo, nunca me ha molestado.
¿Falta algo? Tiene sentido. Agua no es, alimento tampoco. Amor... no creo. ¿Cariño? Menos. ¿Sentido común? ¡Nunca lo quise! ¿Lógica? Lo mismo que la pregunta anterior. ¿Estudios, experiencia, materiales? No, no y no. ¡Estoy vivo! No podría pedir más.
Tarde en esta noche... Bueno, ni tanto. Intento convencerme de que dormir es la mejor solución por ahora. Veremos si acierto.

Es el vocalista de Metallica. Con un banjo.